Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Era menester descalzarse de las huellas
para encontrar la estela del al fin regreso.
Ya en la frontera del horizonte
reconocen la cauda de tu vuelo
y los cirros de tu bajel sonriente
que trajinó lo que de corazón tienen las sombras.
¿De qué hablará ahora tu embebida tarde
que era el jardín predilecto de azafranes y amapolas?
De amores eternos, sin duda alguna,
porque aún hay un siempre que no se acaba nunca.
Alguna vez el poniente encontrará las bocas
de los que te escuchamos,
y tu mejor poema de soledad floreciente
nos estará esperando
con suficiente luna en la oscuridad más llena
para pasar la noche de nuestra infinita ausencia.
Cuando no llegue la mañana,
no habrá preguntas para lo que no es respuesta,
sino silencio;
pero será silencio porque fue palabra.
para encontrar la estela del al fin regreso.
Ya en la frontera del horizonte
reconocen la cauda de tu vuelo
y los cirros de tu bajel sonriente
que trajinó lo que de corazón tienen las sombras.
¿De qué hablará ahora tu embebida tarde
que era el jardín predilecto de azafranes y amapolas?
De amores eternos, sin duda alguna,
porque aún hay un siempre que no se acaba nunca.
Alguna vez el poniente encontrará las bocas
de los que te escuchamos,
y tu mejor poema de soledad floreciente
nos estará esperando
con suficiente luna en la oscuridad más llena
para pasar la noche de nuestra infinita ausencia.
Cuando no llegue la mañana,
no habrá preguntas para lo que no es respuesta,
sino silencio;
pero será silencio porque fue palabra.
10 de septiembre de 2013