Nelson Garay
Poeta recién llegado
Se ve en el último suspiro del día
la muerte del viejo atardecer,
se oye el desgarrante grito de tu amor
que se encuentra atrapado
entre muros de lamentos,
la luz del olvido alumbra
cada vez más cerca tu corazón,
la noticia de que la fe se te fue
se esparce como granitos de arena
en el mar muerto de tu alma,
el retorno de la melancolía
ha empezado ha robarte el sueño,
la sonoridad de tu voz se desvanece
como un eco distorsionado,
y es que el beso de la soledad
te ha dejado atónita,
como un escalofriante golpe dado
por la eterna despedida de tu salvación,
el suave canto de la noche
te tranquiliza por un momento,
pero lamentablemente estas condenada
a estar entre cadenas de dolor y angustia,
porque el amor que yo un día te di
despreciablemente lo enterrasteis
en un cementerio de ilusiones rotas
por tu maldita vanidad.
la muerte del viejo atardecer,
se oye el desgarrante grito de tu amor
que se encuentra atrapado
entre muros de lamentos,
la luz del olvido alumbra
cada vez más cerca tu corazón,
la noticia de que la fe se te fue
se esparce como granitos de arena
en el mar muerto de tu alma,
el retorno de la melancolía
ha empezado ha robarte el sueño,
la sonoridad de tu voz se desvanece
como un eco distorsionado,
y es que el beso de la soledad
te ha dejado atónita,
como un escalofriante golpe dado
por la eterna despedida de tu salvación,
el suave canto de la noche
te tranquiliza por un momento,
pero lamentablemente estas condenada
a estar entre cadenas de dolor y angustia,
porque el amor que yo un día te di
despreciablemente lo enterrasteis
en un cementerio de ilusiones rotas
por tu maldita vanidad.