Andreas
Poeta adicto al portal
Miserias
Pasean por las entrañas
recónditas de mi cuerpo,
se deslizan, cobras magras
revoltosas del infierno.
Entre puertas del bien, vanas,
como reptiles sin miedo,
se hacen dueñas de mi casa,
de mi noche y frágil sueño.
Son espejos de las gamas
que encontrarme no deseo,
entre querubines hablan
y hacen de su bien, desierto.
La mentira bosquejada
en los pliegues de su centro,
comulga con la desgracia
que mata todo lo tierno.
La maldad se torna llana
por cada una que sostengo,
compañías tan ingratas
que a recordar no me atrevo.
Las miserias por humanas
ligadas en bruno lienzo,
son las que lo casto manchan,
haciendo de blanco, negro.
Hoy las vi mientras el habla
dialogando en mis adentros,
por vencerlas aceptaba
que no somos solo buenos.
Un diablo, y ángel de alba
amortiguan mi tormento,
la benevolencia es blanca,
y lo ingrato, vil encuentro.
07/19
Andrea.
Reservados todos los derechos de autor.
Pasean por las entrañas
recónditas de mi cuerpo,
se deslizan, cobras magras
revoltosas del infierno.
Entre puertas del bien, vanas,
como reptiles sin miedo,
se hacen dueñas de mi casa,
de mi noche y frágil sueño.
Son espejos de las gamas
que encontrarme no deseo,
entre querubines hablan
y hacen de su bien, desierto.
La mentira bosquejada
en los pliegues de su centro,
comulga con la desgracia
que mata todo lo tierno.
La maldad se torna llana
por cada una que sostengo,
compañías tan ingratas
que a recordar no me atrevo.
Las miserias por humanas
ligadas en bruno lienzo,
son las que lo casto manchan,
haciendo de blanco, negro.
Hoy las vi mientras el habla
dialogando en mis adentros,
por vencerlas aceptaba
que no somos solo buenos.
Un diablo, y ángel de alba
amortiguan mi tormento,
la benevolencia es blanca,
y lo ingrato, vil encuentro.
07/19
Andrea.
Reservados todos los derechos de autor.
Última edición: