Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todos los días me altero y soy un faro sin luz
apagado por mis propios pensamientos,
me levanto en las mañanas buscando una virtud
que aparezca de la nada entre todos mis defectos.
Y camino entre las sombras
que mi vida va haciendo en mi camino
y averiguo si las negras mariposas
vuelan en el suelo conmigo.
Y todavía espero que me perdone Dios
aún cuando todos los días me olvido de su nombre,
y disfruto de los ratos gloriosos
que pintan mis pecados con colores.
Y todavía creo y espero misericordias
cuando me empeño en ensuciarme la lengua,
y predico con mi boca cosas maravillosas
y mis manos sucias toman mi vida entera.
Quisiera que Dios bajara a tomarse un café conmigo,
así podríamos charlar sobre lo que realmente soy,
un mentiroso que se cree sus propios libros...
esos que escribo para hablar de compasión.
Que me den el perdón de mis culpas cada día
no significa que me convierta en santo,
si cuando doy la vuelta se me olvida
que el cielo no abre sus puertas al engaño.
Soy lo suficientemente sabio
para saber que vivo a mi antojo y aún así digo oración,
río y pongo la excusa de que hay peores pecados
que el que me tiene a mí en ruta a la perdición.
Y todavía espero que me perdone Dios
mientras hago méritos para que me olvide,
si no me perdona, le doy razón por como este demonio vive.
Robsalz / Uriel Roberto Salazar Lizano / Reservados todos los derechos
apagado por mis propios pensamientos,
me levanto en las mañanas buscando una virtud
que aparezca de la nada entre todos mis defectos.
Y camino entre las sombras
que mi vida va haciendo en mi camino
y averiguo si las negras mariposas
vuelan en el suelo conmigo.
Y todavía espero que me perdone Dios
aún cuando todos los días me olvido de su nombre,
y disfruto de los ratos gloriosos
que pintan mis pecados con colores.
Y todavía creo y espero misericordias
cuando me empeño en ensuciarme la lengua,
y predico con mi boca cosas maravillosas
y mis manos sucias toman mi vida entera.
Quisiera que Dios bajara a tomarse un café conmigo,
así podríamos charlar sobre lo que realmente soy,
un mentiroso que se cree sus propios libros...
esos que escribo para hablar de compasión.
Que me den el perdón de mis culpas cada día
no significa que me convierta en santo,
si cuando doy la vuelta se me olvida
que el cielo no abre sus puertas al engaño.
Soy lo suficientemente sabio
para saber que vivo a mi antojo y aún así digo oración,
río y pongo la excusa de que hay peores pecados
que el que me tiene a mí en ruta a la perdición.
Y todavía espero que me perdone Dios
mientras hago méritos para que me olvide,
si no me perdona, le doy razón por como este demonio vive.
Robsalz / Uriel Roberto Salazar Lizano / Reservados todos los derechos