yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miss vecina hace fuegos de artificio con sus ojos,
y prepara el día con su maleta de acertijos,
hoy lejana, hoy mas cerca
pero siempre persistente en la ventana de su risa.
Miss vecina decora los oscuros de un infame firmamento
con el niño que le corre por los labios
y emite serpentinas olorosas a juguete
en el breve confín de su alborozo,
cálido e ingenuo
como un huerto.
Miss vecina facilita los festejos cotidianos,
agranda hasta hacer inmensas las horas a su lado
y convence las tristezas a rendirse a las razones de su encanto.
Miss vecina enciende el día
con los incontables cascabeles de su boca,
derrite las nieves consideradas por perpetuas
con el elemental calor de su mirada
y enciende impertinente el día
con el albor de su llegada
y prepara el día con su maleta de acertijos,
hoy lejana, hoy mas cerca
pero siempre persistente en la ventana de su risa.
Miss vecina decora los oscuros de un infame firmamento
con el niño que le corre por los labios
y emite serpentinas olorosas a juguete
en el breve confín de su alborozo,
cálido e ingenuo
como un huerto.
Miss vecina facilita los festejos cotidianos,
agranda hasta hacer inmensas las horas a su lado
y convence las tristezas a rendirse a las razones de su encanto.
Miss vecina enciende el día
con los incontables cascabeles de su boca,
derrite las nieves consideradas por perpetuas
con el elemental calor de su mirada
y enciende impertinente el día
con el albor de su llegada