adrian 81
Poeta recién llegado
Místico gusto desechable en decadencia,
pues es desopilante la idea mañanera
al verte en penumbras y no verte en luz,
te ha devorado el tiempo ya mi princesa
que me regalabas besos y caricias sin vacilar.
Al tenue desborde de una gota de vino tinto
en un vaso lleno, cayendo la lagrima de este mal,
se desliza y pinta ese mantel blanco
hoy viejo amarillento como mi amor,
sabor a olvido y amarga soledad.
Ha removido tierra y abierto heridas,
golpizas internas que no veras jamás,
ahuyentando complacidas en desgracia
la sangre envenenada que mis venas supieron llevar.
Hoy expreso en discordia al motivo pasional
donde salí casi moribundo de tanto amar,
con látigos perforantes y tajantes
he rehusado a beber esa copa de bebida turbia
para que al final también te suela complacer.
Nunca comprenderé los gustos atípicos de mujeres,
tampoco los grandes éxitos del poder,
pero nunca mas podrás mantener en mi
esa embriaguez de doloroso amor,
un místico gusto temerario solía tener.
Después de siglos por fin
pude beber sin temer a ser
lo que suelo ser.
Las mañanas y las tardes escondido,
suela estar,
sin embargo por las noches
vuelvo aparecer iracundo
y sediento por volverte a probar.
pues es desopilante la idea mañanera
al verte en penumbras y no verte en luz,
te ha devorado el tiempo ya mi princesa
que me regalabas besos y caricias sin vacilar.
Al tenue desborde de una gota de vino tinto
en un vaso lleno, cayendo la lagrima de este mal,
se desliza y pinta ese mantel blanco
hoy viejo amarillento como mi amor,
sabor a olvido y amarga soledad.
Ha removido tierra y abierto heridas,
golpizas internas que no veras jamás,
ahuyentando complacidas en desgracia
la sangre envenenada que mis venas supieron llevar.
Hoy expreso en discordia al motivo pasional
donde salí casi moribundo de tanto amar,
con látigos perforantes y tajantes
he rehusado a beber esa copa de bebida turbia
para que al final también te suela complacer.
Nunca comprenderé los gustos atípicos de mujeres,
tampoco los grandes éxitos del poder,
pero nunca mas podrás mantener en mi
esa embriaguez de doloroso amor,
un místico gusto temerario solía tener.
Después de siglos por fin
pude beber sin temer a ser
lo que suelo ser.
Las mañanas y las tardes escondido,
suela estar,
sin embargo por las noches
vuelvo aparecer iracundo
y sediento por volverte a probar.