supersoulazul
Poeta recién llegado
Mozo, otra Miller, por favor.
Sí, tranquilo. La última, luego me iré.
Éramos muy jóvenes; sé que comprenderá de qué hablo. Sé que no ha sido en vano volver a visitarlo.
Nuestras historias, por aquel entonces, no se parecían en nada a las suyas.
Qué bueno volver a verlo, querido Hank.
Parece que, finalmente, aquí nos hemos quedado todos.
De brazos cruzados, mi mujer frente a esta otra mujer, frente al viejo marino.
En esta mesa, en esta silla, frente a estos ladrillos.
Humedad…
Veinte años ya. Ahora estoy frente a ella.
Pensé que nunca volvería… estimado Henry.
Estas horribles escamas, junto a estos horribles peces, y el nombre del hombre, del poeta, aquí permanecen.
Y este cuadro, y esta mujer, y la otra, la del puerto, siguen aquí, acodadas en el bar que aún nos habita.
El nombre del hombre que aún nos conmueve, el del poeta que ayer nos contenía.
Solo diré: hasta pronto, querido amigo Chinaski.
16 de abril de 2000
Bar Bukowsky
Ciudad de Buenos Aires
Última madrugada
Sí, tranquilo. La última, luego me iré.
Éramos muy jóvenes; sé que comprenderá de qué hablo. Sé que no ha sido en vano volver a visitarlo.
Nuestras historias, por aquel entonces, no se parecían en nada a las suyas.
Qué bueno volver a verlo, querido Hank.
Parece que, finalmente, aquí nos hemos quedado todos.
De brazos cruzados, mi mujer frente a esta otra mujer, frente al viejo marino.
En esta mesa, en esta silla, frente a estos ladrillos.
Humedad…
Veinte años ya. Ahora estoy frente a ella.
Pensé que nunca volvería… estimado Henry.
Estas horribles escamas, junto a estos horribles peces, y el nombre del hombre, del poeta, aquí permanecen.
Y este cuadro, y esta mujer, y la otra, la del puerto, siguen aquí, acodadas en el bar que aún nos habita.
El nombre del hombre que aún nos conmueve, el del poeta que ayer nos contenía.
Solo diré: hasta pronto, querido amigo Chinaski.
16 de abril de 2000
Bar Bukowsky
Ciudad de Buenos Aires
Última madrugada