Maroc
Alberto
No te asustes, vida mía,
por nacer en una cárcel,
pronto verás golondrinas,
volteretas, en el aire.
No temas esos sonidos,
que son los brazos de un padre,
que está construyendo un techo
que es para sus dos amantes.
¿Tienes miedo mi criatura?
Ni muros, ni oscuridades;
son manos de tu conciencia
y dan la luz agradable.
No te asusten los barrotes,
que no han de encerrar tu carne;
con manos de tu conciencia
los pisarán trabajables.
No llores, si sientes algo,
son los besos de tu madre,
son los ecos de la risa,
son lo bueno; son tu padre.
No temas por esas voces,
son encantos venerables,
que para cuidarte suben,
cuando hay truenos, ellos salen.
No temas nada pequeñ@,
es amor, nada culpable,
como música de un saxo
para amar, que es lo que sabe.
No cuentes pues más los días
pues contra el fuego no hay nadie,
derretirá los minutos
con el temple de tu sable.
----------
Y si un día ves llover
son lágrimas de mi viento
porque lejos de allí dentro
volverás a amanecer.
A ellos, a ellas.
por nacer en una cárcel,
pronto verás golondrinas,
volteretas, en el aire.
No temas esos sonidos,
que son los brazos de un padre,
que está construyendo un techo
que es para sus dos amantes.
¿Tienes miedo mi criatura?
Ni muros, ni oscuridades;
son manos de tu conciencia
y dan la luz agradable.
No te asusten los barrotes,
que no han de encerrar tu carne;
con manos de tu conciencia
los pisarán trabajables.
No llores, si sientes algo,
son los besos de tu madre,
son los ecos de la risa,
son lo bueno; son tu padre.
No temas por esas voces,
son encantos venerables,
que para cuidarte suben,
cuando hay truenos, ellos salen.
No temas nada pequeñ@,
es amor, nada culpable,
como música de un saxo
para amar, que es lo que sabe.
No cuentes pues más los días
pues contra el fuego no hay nadie,
derretirá los minutos
con el temple de tu sable.
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Y si un día ves llover
son lágrimas de mi viento
porque lejos de allí dentro
volverás a amanecer.
A ellos, a ellas.