roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Este es uno de los momentos
Más tristes de toda mi vida
Y tengo que caminar con ellos
Como testigos solos e inciertos
En mis propios pensamientos.
Ya no hay nada por que luchar
Todo está dicho en el hablar
Y lo que no se dijo
Se percibe en los momentos
De extraña y solitaria compañía.
La palabra y el trino fluyen
El dolor y el cansancio predominan
Ridículas mis ilusiones aun caminan
Sabiendo que al final del camino
Ya está escrito todo mi destino.
Mas tengo listo en mi hangar
Las maletas de todos mis sueños
He recogido una a una las ilusiones
Las nostalgias que da el adiós
Las caricias a veces inoportunas
y que hoy no se deben recordar
Tengo listo la bitácora de los besos
El pliego de tantas cosas y sueños
Las tristezas tuyas que no supe entender
Poco a poco las he recogido
Para llevarlas siempre conmigo
Aunque no te vuelva a ver.
Nada perturbara mi soledad
Ni siquiera la desapercibida presencia
Que de tus ojos yo pueda encontrar
Ni siquiera el deseo inquieto
De aunque sea solo verte pasar
Me quedare triste
Con mis lágrimas de hombre solo
Con la careta de sesudo intelectual
Chantajeando mi propia herida
Deseando verte
Pero escondiéndome en la vida
Para que no me puedas encontrar.
Más tristes de toda mi vida
Y tengo que caminar con ellos
Como testigos solos e inciertos
En mis propios pensamientos.
Ya no hay nada por que luchar
Todo está dicho en el hablar
Y lo que no se dijo
Se percibe en los momentos
De extraña y solitaria compañía.
La palabra y el trino fluyen
El dolor y el cansancio predominan
Ridículas mis ilusiones aun caminan
Sabiendo que al final del camino
Ya está escrito todo mi destino.
Mas tengo listo en mi hangar
Las maletas de todos mis sueños
He recogido una a una las ilusiones
Las nostalgias que da el adiós
Las caricias a veces inoportunas
y que hoy no se deben recordar
Tengo listo la bitácora de los besos
El pliego de tantas cosas y sueños
Las tristezas tuyas que no supe entender
Poco a poco las he recogido
Para llevarlas siempre conmigo
Aunque no te vuelva a ver.
Nada perturbara mi soledad
Ni siquiera la desapercibida presencia
Que de tus ojos yo pueda encontrar
Ni siquiera el deseo inquieto
De aunque sea solo verte pasar
Me quedare triste
Con mis lágrimas de hombre solo
Con la careta de sesudo intelectual
Chantajeando mi propia herida
Deseando verte
Pero escondiéndome en la vida
Para que no me puedas encontrar.