BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Va tu imagen inexacta
participando de los charcos
incalculables que transitan
los viejos barrios enquistados
en luces primitivas, apenas
disimuladas por lo atroz de la ciudad.
Te diría, en una de esas mágicas ocasiones
en que la mente se alía y pasa desapercibida,
que no puedo creer en esta ciudad ni en ninguna.
Que la vida me abruma y su trato tan sólo
me envilece todavía más. Corrompen,
sus nebulosas de antaño y las de ahora,
tan limpias. No quiero escribir, no a ti,
de momento, que la memoria
es sólo un inútil desecho de nosotros,
que todo lo perdimos.
Aunque quisiera dejarte claro
quisiera que estos versos fueran anónimos,
sólo un charco más entre los charcos aquellos.
©
participando de los charcos
incalculables que transitan
los viejos barrios enquistados
en luces primitivas, apenas
disimuladas por lo atroz de la ciudad.
Te diría, en una de esas mágicas ocasiones
en que la mente se alía y pasa desapercibida,
que no puedo creer en esta ciudad ni en ninguna.
Que la vida me abruma y su trato tan sólo
me envilece todavía más. Corrompen,
sus nebulosas de antaño y las de ahora,
tan limpias. No quiero escribir, no a ti,
de momento, que la memoria
es sólo un inútil desecho de nosotros,
que todo lo perdimos.
Aunque quisiera dejarte claro
quisiera que estos versos fueran anónimos,
sólo un charco más entre los charcos aquellos.
©