Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
XXIII
Por supuesto que puedo olvidarme de que soy Dios.
Me basta con un círculo vicioso.
XXIV
Hay quien lucha por conseguir su paz.
No es que a veces no comprenda lo que escribo.
Simplemente son versos basados en alguien que no está en su sano juicio.
XXV
Siempre supe que había algo más allá de Dios.
No se trata del infinito.
Tampoco de un nuevo ideal de perfección.
Ello son sólo paradigmas de una mente sin dueño.
XXVI
Podría asegurar mil cosas a la vez, pero entonces mi ser no estaría basado en promesas.
XXV
En verdad es lo mismo hablar de dios, o de la intención del hombre de culpar a alguien de su propio pensamiento.
XXVI
Como aceptar la conducta del ser humano no hay ninguna otra liberación.
XXVII
Trastornado o no, nadie me ha marcado nunca las directrices a seguir para alejarme de dios.
Comoquiera que debo aceptar ambas posibilidades, el único problema que le veo es una disociación de los placeres.
XXVIII
No es que sea menester para el hombre, pero nunca me he planteado lo contrario.
Hay coincidencias que conciencian.
Me pregunto qué coño pinta dios en todo esto.
XXIX
Si fuese el causante de todos mis males, la dificultad de trascenderme estaría justificada.