Solaribus
Poeta veterano en el portal
Bordados de un rocío que
se abre espacio entre la piel
para anunciar la fatiga.
Dulces de tanta miel,
y amargos de tanta ausente caricia,
surgen como alimento perfecto
de las ansias y los sueños.
Como joyas ocultas
y pacientes de deseo.
Son fruto del amor y
de tu esencia de mujer,
que en racimos,
le regala a la vida
tu distintivo más directo.
Como almohadas perfumadas
de azahares y de cielo,
como aire destilado
de lavandas y de besos.
Son canto del ángel vespertino,
montañas de luz, que en la noche
desatan la belleza para que
ande suelta e irreverente
por la tierra, inundando
y pariendo soles,
y asesinando tristezas.
Apretados de gozo,
hinchados de besos,
soñados de cielo,
llagados de miedo,
fecundos de vida,
maduros de empeño,
amados, profundos,
¡así son tus pechos!
se abre espacio entre la piel
para anunciar la fatiga.
Dulces de tanta miel,
y amargos de tanta ausente caricia,
surgen como alimento perfecto
de las ansias y los sueños.
Como joyas ocultas
y pacientes de deseo.
Son fruto del amor y
de tu esencia de mujer,
que en racimos,
le regala a la vida
tu distintivo más directo.
Como almohadas perfumadas
de azahares y de cielo,
como aire destilado
de lavandas y de besos.
Son canto del ángel vespertino,
montañas de luz, que en la noche
desatan la belleza para que
ande suelta e irreverente
por la tierra, inundando
y pariendo soles,
y asesinando tristezas.
Apretados de gozo,
hinchados de besos,
soñados de cielo,
llagados de miedo,
fecundos de vida,
maduros de empeño,
amados, profundos,
¡así son tus pechos!