tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando los ojos se derriten y el aire se cierra
siempre queda poco tiempo para las palabras.
Trotando de noche cuando el pasto se hunde
Llueven coágulos de sangre sobre tu remera.
Andando descalzo dentro de tu mente muerta
puedo controlar los sonidos que te atraviesan
Desde hace rato me di cuenta que los árboles
te están siguiendo disimulados entre sombras.
Lloviznan corvos fragmentos de cristal vitrificado
y los duendes sin ojos se han reunido en tu patio.
Aquel perro negro vino corriendo desde en frente
como ayer y antes de ayer, claramente a atacarte.
Es cierto que el lirismo es una espantosa gentileza
que baja desde las brujescas corrientes inexactas.
Engendrados en los escondrijos ralos y dispersos
Somos la puntada sin hilo del tejido de tu sociedad.
Somos montañas de viento, somos tu enfermedad.
siempre queda poco tiempo para las palabras.
Trotando de noche cuando el pasto se hunde
Llueven coágulos de sangre sobre tu remera.
Andando descalzo dentro de tu mente muerta
puedo controlar los sonidos que te atraviesan
Desde hace rato me di cuenta que los árboles
te están siguiendo disimulados entre sombras.
Lloviznan corvos fragmentos de cristal vitrificado
y los duendes sin ojos se han reunido en tu patio.
Aquel perro negro vino corriendo desde en frente
como ayer y antes de ayer, claramente a atacarte.
Es cierto que el lirismo es una espantosa gentileza
que baja desde las brujescas corrientes inexactas.
Engendrados en los escondrijos ralos y dispersos
Somos la puntada sin hilo del tejido de tu sociedad.
Somos montañas de viento, somos tu enfermedad.