Blas de Carmelo
Poeta recién llegado
Descubierta la punta,
sobre un circulo ovalado,
rodeando acaricio,
observando me agarro.
Pasearé sin miedo,
más bien aún, con agrado,
carretera que llega ...
más directa a tus labios.
Camino frente montes,
me resbalo, recaigo,
la tierra es tersa, suave,
y bailo muy descalzo.
El seísmo despierta
un volumen abstracto,
tiembla, vibra y flanea,
como mar golpeando.
Se percibe la luna
si todos lo veis de lado,
apretando los dientes
si este pico fuera alto.
Desciendo como siervo
si en cuesta no resbalo,
con detalles observo
un divino regalo.
Lo huelo, lo beso, lo amo
lo siento, palpo; lo ato
—No habrá nada más bello
que mi horizonte amado—.
sobre un circulo ovalado,
rodeando acaricio,
observando me agarro.
Pasearé sin miedo,
más bien aún, con agrado,
carretera que llega ...
más directa a tus labios.
Camino frente montes,
me resbalo, recaigo,
la tierra es tersa, suave,
y bailo muy descalzo.
El seísmo despierta
un volumen abstracto,
tiembla, vibra y flanea,
como mar golpeando.
Se percibe la luna
si todos lo veis de lado,
apretando los dientes
si este pico fuera alto.
Desciendo como siervo
si en cuesta no resbalo,
con detalles observo
un divino regalo.
Lo huelo, lo beso, lo amo
lo siento, palpo; lo ato
—No habrá nada más bello
que mi horizonte amado—.