Avelino
Poeta veterano/a en el portal
Seguramente
algun lugar dejé sin revisar
!es tan grande el universo¡
En algun punto
del tiempo o el espacio
se me escapa algun resquicio.
¿Habré mirado bien,
debajo de todos los planetas?
La verdad, es que no fui tan lejos.
Pero todos los jardines
del barrio he visitado
y cientos y miles del paisajes,
tarjetas postales, folletos de turismo,
revistas de decoración
buscaba,
buscaba la ubicuidad mejor,
el sitio mas lindo
en donde deponer,
algo tan largo y tan querido.
Tu delicada estatua.
La que por eternidades pequeñitas
se fusionó a mis brazos
para no ser sino,
una vivencia de alegría y magia.
Hablo de tu escultura
de su cúpula con hebras
que cuelgan en mechones y caricias.
De sus costados suavecitos,
el bajorrelieve oscuro
musgosidad y poesía....
Y hablo flaca de un lugar
donde el porte que recorta tu figura
luzca en esplendor todos sus planos.
De un marco adecuado a tu sonrisa
de un pedestal para continuar tus pies
que jugaron conmigo entre cobijas.
Porque la estatua, digo vos....
Ah...! Pensaste en un monumento?
en bronces, en mármoles, cinceles...?
No, no era eso,
no tengo manos con suficiente amor
para repetir todas tus líneas.
La estatua eras vos, se me ocurría.
Un monumento sí
pero con labios y sonidos vivos.
¿Y el lugar?
ahora se me antoja,
como cuando hace unos veranos
Eramos dos adultos
jugando como niños,
y adolescentes natulatras
buscábamos el verde y sólos
en la intimidad de un parque
rodamos enredados,
apalazamos hojas y ramitas.
Vos quedaste como adormecida
devuelta hacia un paisaje de basalto.
La estatua eras vos
se me ocurría
y el lugar es ese.
se llama cesped, risa, tréboles. ¿Habré mirado bien
debajo de todos los planetas?
algun lugar dejé sin revisar
!es tan grande el universo¡
En algun punto
del tiempo o el espacio
se me escapa algun resquicio.
¿Habré mirado bien,
debajo de todos los planetas?
La verdad, es que no fui tan lejos.
Pero todos los jardines
del barrio he visitado
y cientos y miles del paisajes,
tarjetas postales, folletos de turismo,
revistas de decoración
buscaba,
buscaba la ubicuidad mejor,
el sitio mas lindo
en donde deponer,
algo tan largo y tan querido.
Tu delicada estatua.
La que por eternidades pequeñitas
se fusionó a mis brazos
para no ser sino,
una vivencia de alegría y magia.
Hablo de tu escultura
de su cúpula con hebras
que cuelgan en mechones y caricias.
De sus costados suavecitos,
el bajorrelieve oscuro
musgosidad y poesía....
Y hablo flaca de un lugar
donde el porte que recorta tu figura
luzca en esplendor todos sus planos.
De un marco adecuado a tu sonrisa
de un pedestal para continuar tus pies
que jugaron conmigo entre cobijas.
Porque la estatua, digo vos....
Ah...! Pensaste en un monumento?
en bronces, en mármoles, cinceles...?
No, no era eso,
no tengo manos con suficiente amor
para repetir todas tus líneas.
La estatua eras vos, se me ocurría.
Un monumento sí
pero con labios y sonidos vivos.
¿Y el lugar?
ahora se me antoja,
como cuando hace unos veranos
Eramos dos adultos
jugando como niños,
y adolescentes natulatras
buscábamos el verde y sólos
en la intimidad de un parque
rodamos enredados,
apalazamos hojas y ramitas.
Vos quedaste como adormecida
devuelta hacia un paisaje de basalto.
La estatua eras vos
se me ocurría
y el lugar es ese.
se llama cesped, risa, tréboles. ¿Habré mirado bien
debajo de todos los planetas?
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