Teo Moran
Poeta fiel al portal
Brilla el sol en lo alto de los tejados,
las paredes blancas tintadas de humedad
dejan caer su sombra sobre mi ventana,
y contemplo que hoy no hay aves,
sus alas abiertas en algún otro cielo
son presas de la brisa que llega de los montes
con el arrobo de los pinos sombríos
donde los trinos suspendidos en sus copas
se van desmoronando de rama en rama.
Allí, en el hogar de las moras verdes,
entre los agudos espinos de las zarzas
se acuña el salmo de las melodías,
se incuba la fragancia de los latidos,
un promontorio infinito de maleza
donde las huellas desaparecen calladas
junto a la orilla del cauce cobrizo
que con su transitar lento lleva vida
a las líneas parpadeantes del pueblo.
Brilla el sol sobre los tejados de la ciudad,
las ventanas en sombras son el mirador
para las almas solitarias que como yo
van tejiendo con los hilos del recuerdo
sus imágenes tintadas de humedad,
a sabiendas de que hoy no hay aves,
sus trinos dulces en algún otro corazón
vuelan al son de sus enamorados latidos,
que yo solo soy parte de la maleza
donde las moras verdes se refugian
al amparo de sus agudos espinos.