AMANT
Poeta adicto al portal
Esta noche,
ha desplegado su luctuoso manto
sobre mi cuerpo plañidero,
que ansía el final,
concluir la existencia entre rosas de sangre.
Esta noche,
no hay nada más por que vivir,
no hay nada más por que seguir,
no hay un motivo por el cual luchar,
hoy te perdí...
Te extraviaste entre la niebla del destino,
por azares de la vida,
te hundiste en el mar hambriento del pasado,
te ahogaste, mientras intentaba salvarte
pues te amo tanto,
como nunca, a nadie, antes.
Esta noche, solitaria y sombría,
busque a mi vieja amante,
la poesía, y le versé al oído;
ni siquiera las musas se acordaron de mí,
como siempre, se mofaron de mi suerte.
De tu sonrisa el recuerdo, antes gloria,
ahora se ha tornado en infierno.
Tu mirada que ayer
causante de mi éxtasis fue
ahora es un arma que blandes contra mí.
Esta noche, silba el viento
una fúnebre melodía,
el silencio sabe
que será mi eterno compañero
en esta travesía hacia lo desconocido,
el amor me cunde el alma y el corazón,
pero eso no fue suficiente para vos.
Debo liberarlo, lo dejaré salir...
Sé que al par de mi alma se fugará
y, por fin, encontraré la paz.
Quiero que sepas, amada mía,
que quise un futuro contigo,
que lo deseé con tal frenesí,
mas tú decidiste
ponerle,a lo nuestro, fin
y yo, prefiero morir a estar sin ti.
Las estrellas, celestes velas,
y la luna, enorme cirio redondo,
ornan mi despedida...
¡Cómo duele el adiós,
cuando nadie te besa!,
¡cómo duele, cuando nadie tu mano sostiene!.
Un volcán ha hecho erupción.
La lava se desliza
sobre valles y colinas,
enardeciéndolo todo.
Se calcina lentamente toda vivencia,
toda reminiscencia,
aun de los momentos que estuve a tu lado,
mas el último latido
me recuerda que te amo.
ha desplegado su luctuoso manto
sobre mi cuerpo plañidero,
que ansía el final,
concluir la existencia entre rosas de sangre.
Esta noche,
no hay nada más por que vivir,
no hay nada más por que seguir,
no hay un motivo por el cual luchar,
hoy te perdí...
Te extraviaste entre la niebla del destino,
por azares de la vida,
te hundiste en el mar hambriento del pasado,
te ahogaste, mientras intentaba salvarte
pues te amo tanto,
como nunca, a nadie, antes.
Esta noche, solitaria y sombría,
busque a mi vieja amante,
la poesía, y le versé al oído;
ni siquiera las musas se acordaron de mí,
como siempre, se mofaron de mi suerte.
De tu sonrisa el recuerdo, antes gloria,
ahora se ha tornado en infierno.
Tu mirada que ayer
causante de mi éxtasis fue
ahora es un arma que blandes contra mí.
Esta noche, silba el viento
una fúnebre melodía,
el silencio sabe
que será mi eterno compañero
en esta travesía hacia lo desconocido,
el amor me cunde el alma y el corazón,
pero eso no fue suficiente para vos.
Debo liberarlo, lo dejaré salir...
Sé que al par de mi alma se fugará
y, por fin, encontraré la paz.
Quiero que sepas, amada mía,
que quise un futuro contigo,
que lo deseé con tal frenesí,
mas tú decidiste
ponerle,a lo nuestro, fin
y yo, prefiero morir a estar sin ti.
Las estrellas, celestes velas,
y la luna, enorme cirio redondo,
ornan mi despedida...
¡Cómo duele el adiós,
cuando nadie te besa!,
¡cómo duele, cuando nadie tu mano sostiene!.
Un volcán ha hecho erupción.
La lava se desliza
sobre valles y colinas,
enardeciéndolo todo.
Se calcina lentamente toda vivencia,
toda reminiscencia,
aun de los momentos que estuve a tu lado,
mas el último latido
me recuerda que te amo.
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