danie
solo un pensamiento...
......................¿Alguno de ustedes sabe qué es morir de amor?, para algunos no se puede morir de amor, ya que el amor no mata, no tiene una hoz con la que cercena tu corazón, no tira una soga a tu cuello y luego te cuelga del patíbulo esperando que el verdugo condene tu cuerpo, no hay una muerte cerebral, ni tampoco dejas de respirar porque la amada o en cuyo caso el amado te deja sin consuelo.
Pero en cualquier caso, morir de amor es agonizar como una almeja sin caparazón en la arena solitaria y caliente por los rayos de sol en alguna costa lejana o como un pez atrapado en los trasmallos de un codicioso pescador…
Morir de amor es ahogarse en el propio llanto de un corazón latiendo furtivo y desenfrenado por el alba hundida en un piélago sin luz.
Morir de amor es ver como las golondrinas emigran del eterno invierno que acecha una región o ver como una flor se marchita por el brusco clima que hiela la tierra y enfría nuestras nucas sin compasión, esa mismas nucas que una vez sintieron el cálido roce de los labios de ese sol.
Es que morir de amor es sentir como paulatinamente se acaba la vida, como se desvanecen los anhelos y los sueños frente a una colérica marejada que lo arrastra todo, ver como el tiempo empleado para que existiéramos, no sirvió de nada y resignarnos ante el dolor del corazón.
.....................
.....................¡Muchos dicen qué el corazón no duele!, ni siquiera los que sufren un infarto y mueren tienen dolor, ya que el corazón es un músculo del cuerpo humano que no causa dolor en ninguna forma, eso está comprobado científicamente, pero créanme que yo puedo decir lo contrario; el corazón duele y duele mucho, duele cuando silenciamos el muro o la pared entrañable del afecto de los ángeles, cuando no oímos mas sus odas y cantos, esas aleluyas que envuelven nuestras almas con el calor de los cielos, cuando derrochamos el agua fecunda de un sueño, de una mozuela esperanza de primicias aladas igual a nanas ahogadas en el fosco desahucio de un yermo vacío, también duele cuando vemos partir un barco y en él se encuentra nuestro amor. Y el barco se aleja más hacia un mundo sin horizontes, mientras nosotros vemos desde el puerto como se esfuma muy lentamente las esperanzas de ser feliz, las esperanzas de sentir calor nuevamente, así nos bañamos con la calima de la incertidumbre, siempre esperando que alguna vez más volvamos a sentir su afable aliento. Todo eso causa dolor en todos nosotros y es un dolor insoportable para el trémulo cuerpo y su sensible corazón.
Con todo esto me baso en que uno puede morir de amor y llego a formar un axioma en donde digo...
.......................
......................Morir de amor es una muerte muy lenta y dolorosa, es una agonía como la del sentenciado por un juzgado a muerte, como ver fijo a los ojos del amado o la amada y este en un supuesto caso baja su pulgar indiferentemente, luego solo queda cumplir el fallo del poderoso soberano sobre el menesteroso esclavo de los sentimientos. Solo puede uno anhelar que pronto se acabe y no tener más con uno ese sufrimiento eterno que nos da la muerte sin quitarnos la vida…
Pero en cualquier caso, morir de amor es agonizar como una almeja sin caparazón en la arena solitaria y caliente por los rayos de sol en alguna costa lejana o como un pez atrapado en los trasmallos de un codicioso pescador…
Morir de amor es ahogarse en el propio llanto de un corazón latiendo furtivo y desenfrenado por el alba hundida en un piélago sin luz.
Morir de amor es ver como las golondrinas emigran del eterno invierno que acecha una región o ver como una flor se marchita por el brusco clima que hiela la tierra y enfría nuestras nucas sin compasión, esa mismas nucas que una vez sintieron el cálido roce de los labios de ese sol.
Es que morir de amor es sentir como paulatinamente se acaba la vida, como se desvanecen los anhelos y los sueños frente a una colérica marejada que lo arrastra todo, ver como el tiempo empleado para que existiéramos, no sirvió de nada y resignarnos ante el dolor del corazón.
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.....................¡Muchos dicen qué el corazón no duele!, ni siquiera los que sufren un infarto y mueren tienen dolor, ya que el corazón es un músculo del cuerpo humano que no causa dolor en ninguna forma, eso está comprobado científicamente, pero créanme que yo puedo decir lo contrario; el corazón duele y duele mucho, duele cuando silenciamos el muro o la pared entrañable del afecto de los ángeles, cuando no oímos mas sus odas y cantos, esas aleluyas que envuelven nuestras almas con el calor de los cielos, cuando derrochamos el agua fecunda de un sueño, de una mozuela esperanza de primicias aladas igual a nanas ahogadas en el fosco desahucio de un yermo vacío, también duele cuando vemos partir un barco y en él se encuentra nuestro amor. Y el barco se aleja más hacia un mundo sin horizontes, mientras nosotros vemos desde el puerto como se esfuma muy lentamente las esperanzas de ser feliz, las esperanzas de sentir calor nuevamente, así nos bañamos con la calima de la incertidumbre, siempre esperando que alguna vez más volvamos a sentir su afable aliento. Todo eso causa dolor en todos nosotros y es un dolor insoportable para el trémulo cuerpo y su sensible corazón.
Con todo esto me baso en que uno puede morir de amor y llego a formar un axioma en donde digo...
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......................Morir de amor es una muerte muy lenta y dolorosa, es una agonía como la del sentenciado por un juzgado a muerte, como ver fijo a los ojos del amado o la amada y este en un supuesto caso baja su pulgar indiferentemente, luego solo queda cumplir el fallo del poderoso soberano sobre el menesteroso esclavo de los sentimientos. Solo puede uno anhelar que pronto se acabe y no tener más con uno ese sufrimiento eterno que nos da la muerte sin quitarnos la vida…
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