Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ven y declama tu poesía en mi cuerpo.
Quita las hojas tristes de mi vestido rosa
y llénalas de oportunidades
para hacerme gozar antes que llegue de la tristeza.
Despójame de las prendas blancas intimas
que no necesitas en tu festín de mi carne,
haciéndome entender
que puedo por otra cosa llorar.
Tómame y cúbreme con tu cuerpo
porque luego pienso
que no existo.
Entra estricto en aquellas delicias sureñas,
gobernando los movimientos rendidos,
llenos de ondas
en todas partes de mí.
Más deja que me muera después,
¡Mejor dicho!
"Que muera ahora"
disculpando cada lágrima caída
como ángeles en tu pecho.
Por eso,
hunde tu cuchillo en mis adentros
y olvídame cuando lo hagas,
abandonando de ti tus aguas
con fuertes latidos
en mi silencio.
Quita las hojas tristes de mi vestido rosa
y llénalas de oportunidades
para hacerme gozar antes que llegue de la tristeza.
Despójame de las prendas blancas intimas
que no necesitas en tu festín de mi carne,
haciéndome entender
que puedo por otra cosa llorar.
Tómame y cúbreme con tu cuerpo
porque luego pienso
que no existo.
Entra estricto en aquellas delicias sureñas,
gobernando los movimientos rendidos,
llenos de ondas
en todas partes de mí.
Más deja que me muera después,
¡Mejor dicho!
"Que muera ahora"
disculpando cada lágrima caída
como ángeles en tu pecho.
Por eso,
hunde tu cuchillo en mis adentros
y olvídame cuando lo hagas,
abandonando de ti tus aguas
con fuertes latidos
en mi silencio.