tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al escape auténticamente nihil. Suelo entristecer de alegría lisérgica.
Develo cierto abrigo en el silencio.
Desde hace unos pequeños instantes, espejado, he vuelto por uno de los conductos disociados de mi sombra.
Desde aquí puedo advertir la nada, tan ausente y voraz. Hundirse en mis cárnicas palabras.
Viajo a través de mi maravilloso mundo morisco. Entre amables sonrisas y distantes heridas superfluas.
Denunciante de un entusiasmo consumido, cobijare una alegría absurda, que aunque desnuda, me alcance para caer hacia adelante.
La noche lo resolverá todo.
Es verde la arrogancia en los tiranos. Que sabiéndose inertes, vuelven en busca de la lluvia y el destino de los morunos.
Develo cierto abrigo en el silencio.
Desde hace unos pequeños instantes, espejado, he vuelto por uno de los conductos disociados de mi sombra.
Desde aquí puedo advertir la nada, tan ausente y voraz. Hundirse en mis cárnicas palabras.
Viajo a través de mi maravilloso mundo morisco. Entre amables sonrisas y distantes heridas superfluas.
Denunciante de un entusiasmo consumido, cobijare una alegría absurda, que aunque desnuda, me alcance para caer hacia adelante.
La noche lo resolverá todo.
Es verde la arrogancia en los tiranos. Que sabiéndose inertes, vuelven en busca de la lluvia y el destino de los morunos.