Mike M.Ch.
Poeta fiel al portal
Ellas no penan,
a nadie esperan,
suben si lo desean hasta lo más alto,
para vernos con desdén hacia abajo.
No se estresan,
nada profesan,
de elemento malo o bueno,
ni buscan ni tienen dueño.
Son incomparables,
dominan las ciudades,
sus antenas siempre vigilando,
preparadas para salir volando.
Nuestros despojos,
son sus tesoros,
tienen libre albedrio,
zumbando en tus oídos.
Ellas hacen y deshacen,
dominando tanto tierra como aire,
nada es feo ni es hermoso,
son clones planeando a su antojo.
Humedecen sus alas,
limpian algo las patas,
y ya están más que decentes,
con cientos de ojos relucientes.
Parece que no les afecta,
tener breve existencia,
solo comer y copular,
quien se podría quejar.
Entran sin invitación a la fiesta,
por una insignificante grieta,
triunfales debutantes y sin que pudieras ver,
son insectos elegantes aderezando tu coctel.
Moscas…
a nadie esperan,
suben si lo desean hasta lo más alto,
para vernos con desdén hacia abajo.
No se estresan,
nada profesan,
de elemento malo o bueno,
ni buscan ni tienen dueño.
Son incomparables,
dominan las ciudades,
sus antenas siempre vigilando,
preparadas para salir volando.
Nuestros despojos,
son sus tesoros,
tienen libre albedrio,
zumbando en tus oídos.
Ellas hacen y deshacen,
dominando tanto tierra como aire,
nada es feo ni es hermoso,
son clones planeando a su antojo.
Humedecen sus alas,
limpian algo las patas,
y ya están más que decentes,
con cientos de ojos relucientes.
Parece que no les afecta,
tener breve existencia,
solo comer y copular,
quien se podría quejar.
Entran sin invitación a la fiesta,
por una insignificante grieta,
triunfales debutantes y sin que pudieras ver,
son insectos elegantes aderezando tu coctel.
Moscas…