Évano
Libre, sin dioses.
El final es un sillón y la vejez,
cortinas semiabiertas y un mirar
a una calle donde aprisa van andando
las nieblas de presentes juventudes,
tinieblas ocultando los balcones.
Arrugas son recuerdos dolorosos,
aquello que quisimos no atrevernos
y ahora es una imagen que nos raja
las cortinas que esperan a la muerte.
El final es un lamento que no hicimos,
los gritos desde dentro que no escuchan,
la tele que ya no habla de nosotros,
los hijos que no acuden para nada,
el saber que se pierde entre las heces
y la orina que ahuyenta al sabiondo.
El fin somos nosotros y el sillón
de una madre vaciada del amor
arrojado a los pies de unos caballos
que trotan por el mundo material.
Debemos desmontar de la ilusión
y abrazar de una vez a lo real.
sabemos que no somos más que polvo,
el polvo que ya echaron nuestros padres
mucho antes de que fuéramos tan tontos.
cortinas semiabiertas y un mirar
a una calle donde aprisa van andando
las nieblas de presentes juventudes,
tinieblas ocultando los balcones.
Arrugas son recuerdos dolorosos,
aquello que quisimos no atrevernos
y ahora es una imagen que nos raja
las cortinas que esperan a la muerte.
El final es un lamento que no hicimos,
los gritos desde dentro que no escuchan,
la tele que ya no habla de nosotros,
los hijos que no acuden para nada,
el saber que se pierde entre las heces
y la orina que ahuyenta al sabiondo.
El fin somos nosotros y el sillón
de una madre vaciada del amor
arrojado a los pies de unos caballos
que trotan por el mundo material.
Debemos desmontar de la ilusión
y abrazar de una vez a lo real.
sabemos que no somos más que polvo,
el polvo que ya echaron nuestros padres
mucho antes de que fuéramos tan tontos.