La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo,
Infame el minuto regalado
¡sólo le faltaba eso a mi Esperanza!,
para seguir reprochándome un perfume extraño en el escroto,
una noche en la espadaña del nicho que chilla,
las curiosidades que despierta en mí la nada.
Del pegamento derramado en tus carnes
salió la unión artificial de los continentes,
un lodazal hirviendo al que me agarro
para exprimir el diseño último de los espermas ,
el gran mentiroso.
Y una bella factura quedó después de la lucha,
en aquel restaurante de Puerto Limón
donde tú y yo firmamos las capitulaciones
de un territorio que nunca pudo existir.
Hno Renato Vega
Infame el minuto regalado
¡sólo le faltaba eso a mi Esperanza!,
para seguir reprochándome un perfume extraño en el escroto,
una noche en la espadaña del nicho que chilla,
las curiosidades que despierta en mí la nada.
Del pegamento derramado en tus carnes
salió la unión artificial de los continentes,
un lodazal hirviendo al que me agarro
para exprimir el diseño último de los espermas ,
el gran mentiroso.
Y una bella factura quedó después de la lucha,
en aquel restaurante de Puerto Limón
donde tú y yo firmamos las capitulaciones
de un territorio que nunca pudo existir.
Hno Renato Vega
Última edición: