Mudanza

Zulma Martínez

Mar azul...
Como extraños ojos llorosos, por olvido,
abiertas quedaron tus ventanas
en la estrepitosa huida cargada de urgencias.
Sobre mi espalda he colocado
tu deshilada alforja de silencio.
En andas, una noche de invierno,
ahuecado y frío, te llevará el viento
lejos... lejos...
Quién sabe hacia dónde partirás,
sin las canciones de otros días,
sin mi voz, sin las cadenciosas risas,
rebosante de ausencias,
portando tu raído equipaje,
resignado y solitario.

Quizás, un día, me duela
el abrazo que no te di
¡y será tarde!
En renovadas quimeras
tallaré, pesarosa, tu recuerdo.

(Dedicado al departamento del que, hace un tiempo, me mudé por propia decisión)
 
Como extraños ojos llorosos, por olvido,
abiertas quedaron tus ventanas
en la estrepitosa huida cargada de urgencias.
Sobre mi espalda he colocado
tu deshilada alforja de silencio.
En andas, una noche de invierno,
ahuecado y frío, te llevará el viento
lejos... lejos...
Quién sabe hacia dónde partirás,
sin las canciones de otros días,
sin mi voz, sin las cadenciosas risas,
rebosante de ausencias,
portando tu raído equipaje,
resignado y solitario.

Quizás, un día, me duela
el abrazo que no te di
¡y será tarde!
En renovadas quimeras
tallaré, pesarosa, tu recuerdo.

(Dedicado al departamento del que, hace un tiempo, me mudé por propia decisión)
Muy bello poema mi estimada Zulma. Un placer leerte. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
Como extraños ojos llorosos, por olvido,
abiertas quedaron tus ventanas
en la estrepitosa huida cargada de urgencias.
Sobre mi espalda he colocado
tu deshilada alforja de silencio.

Me encanta esta entrada de poema.
 
Como extraños ojos llorosos, por olvido,
abiertas quedaron tus ventanas
en la estrepitosa huida cargada de urgencias.
Sobre mi espalda he colocado
tu deshilada alforja de silencio.
En andas, una noche de invierno,
ahuecado y frío, te llevará el viento
lejos... lejos...
Quién sabe hacia dónde partirás,
sin las canciones de otros días,
sin mi voz, sin las cadenciosas risas,
rebosante de ausencias,
portando tu raído equipaje,
resignado y solitario.

Quizás, un día, me duela
el abrazo que no te di
¡y será tarde!
En renovadas quimeras
tallaré, pesarosa, tu recuerdo.

(Dedicado al departamento del que, hace un tiempo, me mudé por propia decisión)
Hay cosas que quedan inconclusas.
La vida es un eterno aprendizaje.

Saludos
 

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