Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Muere en mí, resucita conmigo
Acomódame en la curva de tus labios
donde tus besos sean certeros
y en esa dulce unión de boca a boca
de labios sedientos a labios hambrientos,
donde tu lengua hará su nido en el cielo de mi boca,
me saciaré de tus suspiros, absorberé tu respiración,
-Así pegaditos, unidos en un profundo, intimo e intenso beso, rebosante de pasión-
Me abrazaré a tu pecho, escucharé el alocado ritmo de tu acelerado corazón
que me anticipa lo intenso que será nuestro encuentro de amor.
Anídame en tus parpados cual gota de rocío en un pétalo de flor.
Déjame deslizarme por tus fantasías en atrevida travesía,
como lo soñaste un día.
¡Escóndeme en el fondo de tu alma, donde no pueda salir jamás
quiero morir siendo tu prisionera y que tu alma sea mi eterna carcelera!
Imprégname con tu esencia desde los pies hasta la cabeza,
humedecida en ti no existirá frío capaz de abrazar mi piel,
tu cuerpo tendido sobre el mío será mi mejor abrigo,
el más cálido refugio en el que me pueda proteger.
¡Sáciame la sed con el agua bendita de tu fuente eterna
cólmame de caricias para saciar tus deseos de amante!
]Yo sabré con mis sentimientos penetrarte el corazón,
con mis deseos robarte la razón,
con la lujuria extasiarte hasta en mis brazos verte morir,
volver a vivir y seguir de amor muriendo,
mientras por amor estamos los dos viviendo este apasionado momento
la entrega del alma, del cuerpo y sentimiento .
¡Obséquiame un concierto de suspiros, y acompañados de mis gemidos
serán las notas que danzaremos al acorde de nuestras desbocadas pasiones!
¡Cuando en mis brazos tú estés por amor muriendo y yo en los tuyos
siga viviendo este excelso, sublime y mágico momento!
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