Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luna menguante le dijo al viento;
ve allí donde mi sol plácido duerme
y ata la estela que se desvanece.
Esta noche ,el perfil desdibujado
de mi cuerpo borroso se me antoja,
cementerio de mil llantos de aurora.
El ánimo se vierte sin medida
en el cielo, telón de mi congoja,
velo que oculta la luz abatida
en los cráteres de mi tierra muerta.
Saltan estrellas los dedos eólicos
enlazando, el último de sus rayos,
al vértice de su semblante opaco.
Su cabello lleva el canto selénico
y el eco prendido en su mirar céfiro,
del latir que a momentos se evapora.
Llega al dosel donde reposa el astro
y con susurro de ventisca, cuenta
el mensaje argentado que su dueña
le envía con crespones de derrota.
Corre el sol al encuentro de su amada
quebrando su órbita todo el espacio
que por ventura, eterno los separa.
Recoge el sedal como hilo de Ariadna
y atraviesa el laberíntico cosmos,
transformado en colérico cometa.
Da vueltas a la esfera amanecida.
Una y otra en un girar infinito.
Mas en el aire, sólo danzan sombras
con sutil matiz de azulada plata.
Última edición:
::