Kein Williams
Poeta fiel al portal
La luna en el cielo se oculta,
mi hija, mi vida, ya no está;
el alma otra vez me pregunta,
¿por qué se tuvo que marchar?
La brisa que pasa me susurra
que el tiempo sanará mi dolor,
mas el corazón no la escucha,
pues mi hija era mi adoración.
En sueños la veo, tan bella,
como ángel con sus alas blancas;
pero al despertar, cual estrella
se consume como hojarasca.
Y aunque el sol brille con su gala,
para mí no hay luz en mi hogar,
mi vida está rota, ya no cala
la esperanza en mi ser mortal.
Te sientes en la peor pesadilla
como si algún ser malvado te maldijo,
y acabas con la muerte en vida
pues jamás esperas enterrar un hijo.
mi hija, mi vida, ya no está;
el alma otra vez me pregunta,
¿por qué se tuvo que marchar?
La brisa que pasa me susurra
que el tiempo sanará mi dolor,
mas el corazón no la escucha,
pues mi hija era mi adoración.
En sueños la veo, tan bella,
como ángel con sus alas blancas;
pero al despertar, cual estrella
se consume como hojarasca.
Y aunque el sol brille con su gala,
para mí no hay luz en mi hogar,
mi vida está rota, ya no cala
la esperanza en mi ser mortal.
Te sientes en la peor pesadilla
como si algún ser malvado te maldijo,
y acabas con la muerte en vida
pues jamás esperas enterrar un hijo.