GabrieldeSotomayor
Poeta recién llegado
Nadie la nombra pero aparece inerte, y nunca la carne domina una lágrima que lleva dentro.
Si alguna vez hablas, no olvides cómo es de extraño explicarle a la boca que naciste prohibida
y que en la memoria toda pura, deambula una imagen conocida que no se habitúa a la respuesta.
-Muerte innata, ya no regresa conmigo el silencio y ya ni si quiera sé por qué no vive sin el nombre.
- Agarra la mano y no la sueltes, que si he vuelto es porque nunca más será Septiembre.
Guarda en el fondo de la noche toda la región que es ella en sí misma,
y no evites la muerte, que es allí donde los ojos no miran los límites.
(Y la miro, nunca como la unidad que es un sólo corazón unido al resto).
Si alguna vez hablas, no olvides cómo es de extraño explicarle a la boca que naciste prohibida
y que en la memoria toda pura, deambula una imagen conocida que no se habitúa a la respuesta.
-Muerte innata, ya no regresa conmigo el silencio y ya ni si quiera sé por qué no vive sin el nombre.
- Agarra la mano y no la sueltes, que si he vuelto es porque nunca más será Septiembre.
Guarda en el fondo de la noche toda la región que es ella en sí misma,
y no evites la muerte, que es allí donde los ojos no miran los límites.
(Y la miro, nunca como la unidad que es un sólo corazón unido al resto).