Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Tengo contigo un trato especial, pálida amante.
Conoces el más de dos cuando cuentas los cristales
de mis huesos y haces sonar mis dientes
en la alcancía de lo que alguna vez obtendrás.
Me gusta sacudir ese día, restarle la solemnidad
de la entrega, trazar mariposas en el remolino
de polvo en lugar de tus aciagas polillas.
Untaste tu saliva con el dedo en mi ombligo
cuando mis ojos se abrieron para construir la luz:
supe que eras una caída limitada de arena.
Tú marcas la frontera y el sentido de lo qué es
y no es la existencia. Existo desde siempre
porque tú no existes, pero para que existieras
en el ser y el no ser, animaste los cúmulos,
transitaste de cabo a rabo toda mi materia.
Te desprendiste de tu tarea de ser la nada
y fuiste el fantasma de la vida que me enseñó
a estar vivo cuando menos notaba el minutero
de tu reloj. Entonces fui horas sin tiempo
porque tú no estabas contando mis besos,
mis libros, mis aventuras sobre un mapa,
mi pensamiento que no sobrevivirá
al reciclaje cuando, victoriosa, te toque encender
la hoguera de mi insidiosa vanidad.
Por mala costumbre, cuando me veas sin saber
mi nombre, que no se te olvide abrazarme
en mi retorno a las galaxias, y nunca jamás
me hagas volver.
Conoces el más de dos cuando cuentas los cristales
de mis huesos y haces sonar mis dientes
en la alcancía de lo que alguna vez obtendrás.
Me gusta sacudir ese día, restarle la solemnidad
de la entrega, trazar mariposas en el remolino
de polvo en lugar de tus aciagas polillas.
Untaste tu saliva con el dedo en mi ombligo
cuando mis ojos se abrieron para construir la luz:
supe que eras una caída limitada de arena.
Tú marcas la frontera y el sentido de lo qué es
y no es la existencia. Existo desde siempre
porque tú no existes, pero para que existieras
en el ser y el no ser, animaste los cúmulos,
transitaste de cabo a rabo toda mi materia.
Te desprendiste de tu tarea de ser la nada
y fuiste el fantasma de la vida que me enseñó
a estar vivo cuando menos notaba el minutero
de tu reloj. Entonces fui horas sin tiempo
porque tú no estabas contando mis besos,
mis libros, mis aventuras sobre un mapa,
mi pensamiento que no sobrevivirá
al reciclaje cuando, victoriosa, te toque encender
la hoguera de mi insidiosa vanidad.
Por mala costumbre, cuando me veas sin saber
mi nombre, que no se te olvide abrazarme
en mi retorno a las galaxias, y nunca jamás
me hagas volver.
01 de noviembre de 2021
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