Nos camina la noche,
nos siembran en la piel amaneceres;
decorando la jugada…
el salto de los caballos en Mar del Plata…
El reloj de una estación,
un continente y otra estampida en los pensamientos abstractos.
De cómo nos sienten tambores tremendos…
de olisquear laureles por los ecos del vino.
Como nos vienen las venas de la lluvia al tiempo.
Demos al absurdo una oportunidad de amar,
un grito en una reunión de piedras…
de cuatro días son las naves con su timón de colores…
una vida en un poema de manos de la mano del espíritu.
nos siembran en la piel amaneceres;
decorando la jugada…
el salto de los caballos en Mar del Plata…
El reloj de una estación,
un continente y otra estampida en los pensamientos abstractos.
De cómo nos sienten tambores tremendos…
de olisquear laureles por los ecos del vino.
Como nos vienen las venas de la lluvia al tiempo.
Demos al absurdo una oportunidad de amar,
un grito en una reunión de piedras…
de cuatro días son las naves con su timón de colores…
una vida en un poema de manos de la mano del espíritu.