Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Mujer Carioca
Bajo una noche Carioca
con un cielo que brillaba,
un manto de mil estrellas
mi cuerpo entero bañaba.
Descalzos mis pies se hundían
con calidez en la arena,
mi cuerpo se balanceaba
al compás de las palmeras.
Libre mi espíritu al viento
sentía que me elevaba,
como gaviota en el aire
sentí que tenía alas.
La libertad de mi cuerpo
en esa noche estrellada,
me dejaba suspendida
sobre el mar que me rodeaba.
De pronto me desperté
todo fue un sueño de hadas,
muy poco tiempo duró
el sueño en que yo volaba.
Que decepción yo sentí
allí sentada en la cama,
ya no podía volar
ya no tenía mis alas.
Bajo una noche Carioca
con un cielo que brillaba,
un manto de mil estrellas
mi cuerpo entero bañaba.
Descalzos mis pies se hundían
con calidez en la arena,
mi cuerpo se balanceaba
al compás de las palmeras.
Libre mi espíritu al viento
sentía que me elevaba,
como gaviota en el aire
sentí que tenía alas.
La libertad de mi cuerpo
en esa noche estrellada,
me dejaba suspendida
sobre el mar que me rodeaba.
De pronto me desperté
todo fue un sueño de hadas,
muy poco tiempo duró
el sueño en que yo volaba.
Que decepción yo sentí
allí sentada en la cama,
ya no podía volar
ya no tenía mis alas.