José Rafael Gream
Poeta reconocido en el portal

Mujer de fuego:
Obséquiale un beso de estímulos y respírala desde su alma diáfana;
que su aliento te idolatre hasta verse sofocado, y se torne moribundo.
Tócala, como si el Sol incendiara la piel de la tierra, en llamaradas.
Siéntela, aun más fuerte de lo que la Mar sacude a la arena en caos de tempestad.
Embelésala; sé una víbora insaciable y hazla delirar con tu ponzoña;
que su colchón se mantenga vacante aguardando nuevamente tu derroche de amor y ternezas.
Tómala, y que el néctar de tu cuerpo chocolate se derrita junto al néctar
de su cuerpo caramelo, originando un nuevo dulce un dulce exquisito, perfecto.
Enciéndela; que el fuego en tus besos crepite e incinere sus labios deseosos.
Ámala, en el pasado de la diosa Afrodita, en tu presente como amante;
sólo al tiempo imparable que un día vendrá por ella, apártalo de su edad.
Sensibilízate, entrega tu inocencia a la suya, así morirá el placer a manos del alma pura.
Bésala, con los labios del honesto, con la intención de lo imperecedero, con tus sentimientos enteramente expuestos con el propósito inmutable de lealtad.
Deséala; que las llamas de tu apetito varonil jamás se extingan. Enardece su corazón.
Arriésgate; asalta los jardines y roba cuantas flores halles en ellos,
colócalas en su cabellera, y serán cada una de sus hebras policromía primaveral.
Valórala; no estafes sus caricias, su amor leal, huyendo como avaricioso ladrón.
Hazle el amor en la cama de su ternura, procurando avivar incesantemente
la hoguera de su femineidad propia de una mujer de fuego.
Archivos adjuntos
Última edición: