acontista1967
Poeta recién llegado
Mujer, esta noche descenderé a pacer de nuevo en tus entrañas,
desnúdate al margen de mi melancolía;
dame tu corazón y tu aorta sensitiva bajo esta celosía soñolienta;
dame una hórrida estampida de pájaros de fuego
para mi árbol del pan, sólo para mi árbol ávido del pan.
Mujer, alguien de tu confianza me ha dicho
que los poetas mienten mucho; eso es probable,
tal vez esta enfática efusión de tinta
sólo acabe en un pobre y triste polvo.
Y puede ser también falaz, decir a veces, por ejemplo,
que siempre el sol me sale por la espalda.
A lo mejor no es cierto,
a lo mejor quiero gritar que es todo lo contrario,
pero me ahoga el llanto.
Mujer, y qué importa que de vez en vez
camine desde ti, por ti y en pos de ti,
si mi sola criatura no deja de vivir por tal razón
entre mis brazos, entre mi pecho y espalda
y, en fin, debajo del cajón de mis cavilaciones.
Y qué importa mujer que me vaya muy lejos. . . muy lejos,
si acabaré saciando mi sed de caminante,
allá, a mano izquierda, en la fragante fuente de tu corazón.
desnúdate al margen de mi melancolía;
dame tu corazón y tu aorta sensitiva bajo esta celosía soñolienta;
dame una hórrida estampida de pájaros de fuego
para mi árbol del pan, sólo para mi árbol ávido del pan.
Mujer, alguien de tu confianza me ha dicho
que los poetas mienten mucho; eso es probable,
tal vez esta enfática efusión de tinta
sólo acabe en un pobre y triste polvo.
Y puede ser también falaz, decir a veces, por ejemplo,
que siempre el sol me sale por la espalda.
A lo mejor no es cierto,
a lo mejor quiero gritar que es todo lo contrario,
pero me ahoga el llanto.
Mujer, y qué importa que de vez en vez
camine desde ti, por ti y en pos de ti,
si mi sola criatura no deja de vivir por tal razón
entre mis brazos, entre mi pecho y espalda
y, en fin, debajo del cajón de mis cavilaciones.
Y qué importa mujer que me vaya muy lejos. . . muy lejos,
si acabaré saciando mi sed de caminante,
allá, a mano izquierda, en la fragante fuente de tu corazón.
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