La Sexorcisto
Lluna V. L.
Cuando sopla el viento de Poniente
y
llega el olor al basura,
sabes a qué huele.
¿Pero a qué huelen las rosas?
Mi olfato no detecta las sombras
quizás el gas butano a punto de estallar,
pero ahora tengo una mata de rosas
en la cabeza,
y
un jarrón de cristal a modo
de cintura
con agua de eterna juventud,
aunque allí hay más bien un pantano
con caimanes coloridos y hippies,
pensarás que soy una plasta
que mi rol es acompañar a los clientes,
y
sí bien digo que las rosas no huelen
¿porque tiene que oler el cielo?
Nada más un techo pálido
contra el que chocar
como un bla, bla, blá.
¿Me atreveré a vagabundear tres días
haciendo la piel arrugas?
Demasiado fashion este parque de mármol,
buscaré otros labios.
y
llega el olor al basura,
sabes a qué huele.
¿Pero a qué huelen las rosas?
Mi olfato no detecta las sombras
quizás el gas butano a punto de estallar,
pero ahora tengo una mata de rosas
en la cabeza,
y
un jarrón de cristal a modo
de cintura
con agua de eterna juventud,
aunque allí hay más bien un pantano
con caimanes coloridos y hippies,
pensarás que soy una plasta
que mi rol es acompañar a los clientes,
y
sí bien digo que las rosas no huelen
¿porque tiene que oler el cielo?
Nada más un techo pálido
contra el que chocar
como un bla, bla, blá.
¿Me atreveré a vagabundear tres días
haciendo la piel arrugas?
Demasiado fashion este parque de mármol,
buscaré otros labios.
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