Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
Asomada a la ventana humedecida
fué la lluvia, que caía, tu aliada
tu mirada en la distancia se perdía
y tus lágrimas cayeron, desoladas.
Soñaste que eras ave y que volabas
que escapabas y tus alas extendías
emprender el vuelo deseabas
y en lo alto, aún soñando, sonreías.
La noche te arropaba con su manto
y aún así la habitación se hizo fría
vestida de tristeza y desencanto
tu silueta de cristal se ensombrecía.
Lloraste con la lluvia, y ella contigo
y la oscura noche te abrazó.
Quieta y callada, sollozo de castigo
la pena, soñar de nuevo, te impidió.
Perdiste tu energía, te fué robada
y día tras día te arrancaban
tu dignidad a jirones de tu piel
te quedaste sin fuerzas porque amabas
y, sin cometer delito, caíste presa de él.
Absurda condena, la que cumple una mujer
viviendo injustamente encarcelada
y, siendo inocente, sentenciada
por un hombre que ni siquiera es juez.
¿Quién pagará el error
de una mente enferma y desquiciada?
Aquél que vió, sin rubor,
calló y permitió el dolor
de una mujer maltratada
y, pudiéndolo evitar,
prefirió el secreto guardar
e incluso darle cohartada.
* * *
Estrella C.Z.
Dedicado a mi amiga Merche.
Este poema forma parte del libro "No temas, son Poemas",registrado en el R.de la Propiedad Intelectual de Catalunya
Nº B-45672
fué la lluvia, que caía, tu aliada
tu mirada en la distancia se perdía
y tus lágrimas cayeron, desoladas.
Soñaste que eras ave y que volabas
que escapabas y tus alas extendías
emprender el vuelo deseabas
y en lo alto, aún soñando, sonreías.
La noche te arropaba con su manto
y aún así la habitación se hizo fría
vestida de tristeza y desencanto
tu silueta de cristal se ensombrecía.
Lloraste con la lluvia, y ella contigo
y la oscura noche te abrazó.
Quieta y callada, sollozo de castigo
la pena, soñar de nuevo, te impidió.
Perdiste tu energía, te fué robada
y día tras día te arrancaban
tu dignidad a jirones de tu piel
te quedaste sin fuerzas porque amabas
y, sin cometer delito, caíste presa de él.
Absurda condena, la que cumple una mujer
viviendo injustamente encarcelada
y, siendo inocente, sentenciada
por un hombre que ni siquiera es juez.
¿Quién pagará el error
de una mente enferma y desquiciada?
Aquél que vió, sin rubor,
calló y permitió el dolor
de una mujer maltratada
y, pudiéndolo evitar,
prefirió el secreto guardar
e incluso darle cohartada.
* * *
Estrella C.Z.
Dedicado a mi amiga Merche.
Este poema forma parte del libro "No temas, son Poemas",registrado en el R.de la Propiedad Intelectual de Catalunya
Nº B-45672
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