sergio morales araya
Poeta recién llegado
A una mujer no debemos gritar sino más bien cantar mientras recitamos poesía embelleciendo su vida siendo su hermosura intrínseca nuestra fuente inspiradora. A una mujer no se le golpea a ellas se les acaricia mediante el roce tenue de nuestras manos deslizando melifluamente nuestra mirada sin perder de vista su temple al esbozar su sonrisa. Mujer a ti inmaculada flor primaveral que das color a nuestros días nítidos de invierno, a ti quien en otoño mientras caen las hojas Tú afloras entre desiertos templados. Mujer fiel compañera de nuestros suspiros, de nuestros sueños y latidos damos gracias por ser nuestra fuente eterna de paz y franqueza armonizando cada segundo de vida en que danzamos en el vaivén de la melodía que genera tu presencia en compañía de nuestro Ser. Mujer sigilosa que brillas con luz propia así como las estrellas ante un cielo iluminado a medianoche siendo tú aquella luna llena y nosotros aquel viajero que navega entre tus misterios al seguir nuestros caminos sin tu presencia. Mujer eres así como el sol lo es al día y la luna así a la noche; mujer simplemente eres lo que nuestros sentires palpitan al verte feliz y campante en cada despertar en un nuevo amanecer.
PD: no se si será prosa pero es un mensaje que nace del corazón.
PD: no se si será prosa pero es un mensaje que nace del corazón.