Frío es el polvo,
que cubre lo que
los siglos pisaron.
Y sólo gritan sin sonido,las voces,
que en el silencio se apagaron,
en la quietud de la muerte,
del mundo desolado.
Por toda la eternidad,
desnudo de su brillo,
de su pasado glorioso,
de las corrientes de agua,
de las plantas, de las flores,
de animales y gentes,
que en su superficie habitaron.
Si la maldita locura
que se apoderó de los pensantes,
que trajo la destrucción,
que dejó la herencia
de la miseria y el hambre,
que el equilibrio trastocó,
que a la naturaleza traicionó,
dejando la superficie inservible,
yerma, vacía, muerta.
Y nada su destino cambió.
Escrito estaba en las estrellas.
No hay sombra de lo que fue,
en los restos y huesos
que el viento, terrible,
a veces muestra.
El planeta se extinguió;
sin plegaria se apagó.
No hubo ángel, ni dios,
que respondiera a su agonía,
a su llamada de angustia;
soledad en el firmamento,
en el cosmos, tristeza.
que cubre lo que
los siglos pisaron.
Y sólo gritan sin sonido,las voces,
que en el silencio se apagaron,
en la quietud de la muerte,
del mundo desolado.
Por toda la eternidad,
desnudo de su brillo,
de su pasado glorioso,
de las corrientes de agua,
de las plantas, de las flores,
de animales y gentes,
que en su superficie habitaron.
Si la maldita locura
que se apoderó de los pensantes,
que trajo la destrucción,
que dejó la herencia
de la miseria y el hambre,
que el equilibrio trastocó,
que a la naturaleza traicionó,
dejando la superficie inservible,
yerma, vacía, muerta.
Y nada su destino cambió.
Escrito estaba en las estrellas.
No hay sombra de lo que fue,
en los restos y huesos
que el viento, terrible,
a veces muestra.
El planeta se extinguió;
sin plegaria se apagó.
No hubo ángel, ni dios,
que respondiera a su agonía,
a su llamada de angustia;
soledad en el firmamento,
en el cosmos, tristeza.