Jax
Poeta fiel al portal
En un pueblo tan pequeño
que no tiene ni un cementerio
un poquito más allá de matanza
conocí una señora llamada Narda.
A una hora y media de mi casa
con el claro oscuro de la noche
con un mar de yodo en el aire
me doy cuenta:
en arena negra es más fácil
encontrar caracoles.
Sin poder dormir, empieza
mi mente a entender
que no importa ni cuando ni donde
La naturaleza
te enseña, ella misma
a quererla.
Putrefacta, quedo la cucaracha
al conocer la planta de mi chancleta
no hay remordimiento
si mientras duermo se me sube
seria yo quien sube al cielo.
Cuando uno vive en la metrópolis
uno, no se da cuenta
que las cosas que hacemos
tienen consecuencias.
Hoy, soleándome en la playa
entre caracoles, piedras
acompañada por turistas
la basura
esa que no es local
llega desde Santo Domingo
dañando el perfil de la salinas.
Gente bonita, humilde y de trabajo
se levantan to los días tempranito
a echarle agua a la matica ajena
belleza no manipulada
y así viven felices
con sus cuatro playas en la misma acera.
que no tiene ni un cementerio
un poquito más allá de matanza
conocí una señora llamada Narda.
A una hora y media de mi casa
con el claro oscuro de la noche
con un mar de yodo en el aire
me doy cuenta:
en arena negra es más fácil
encontrar caracoles.
Sin poder dormir, empieza
mi mente a entender
que no importa ni cuando ni donde
La naturaleza
te enseña, ella misma
a quererla.
Putrefacta, quedo la cucaracha
al conocer la planta de mi chancleta
no hay remordimiento
si mientras duermo se me sube
seria yo quien sube al cielo.
Cuando uno vive en la metrópolis
uno, no se da cuenta
que las cosas que hacemos
tienen consecuencias.
Hoy, soleándome en la playa
entre caracoles, piedras
acompañada por turistas
la basura
esa que no es local
llega desde Santo Domingo
dañando el perfil de la salinas.
Gente bonita, humilde y de trabajo
se levantan to los días tempranito
a echarle agua a la matica ajena
belleza no manipulada
y así viven felices
con sus cuatro playas en la misma acera.
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