Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Muñeca
Amor, viéndote así, dejo mi puesto,
entrego las llaves, lo dejo todo;
- de la noche a la mañana - un buen día,
sin importarme en nada, del que dirán.
Con tal de irme detrás de tí, princesa,
a realizar nuestros sueños de niños,
en un mundo único, todo dulzura,
en dónde, no más, exista nuestro amor.
¡Estás bonita! De veras lo digo,
tu piel terciopelada es la de un ángel,
oh Dios, caído del cielo estrellado.
¡Y claro! Tú, me inspiras ahora a escribir.
¡ Y por una muñeca, quién no se da!
Que sea el embrujo, por toda la vida.
Autor: Rogelio Miranda
Amor, viéndote así, dejo mi puesto,
entrego las llaves, lo dejo todo;
- de la noche a la mañana - un buen día,
sin importarme en nada, del que dirán.
Con tal de irme detrás de tí, princesa,
a realizar nuestros sueños de niños,
en un mundo único, todo dulzura,
en dónde, no más, exista nuestro amor.
¡Estás bonita! De veras lo digo,
tu piel terciopelada es la de un ángel,
oh Dios, caído del cielo estrellado.
¡Y claro! Tú, me inspiras ahora a escribir.
¡ Y por una muñeca, quién no se da!
Que sea el embrujo, por toda la vida.
Autor: Rogelio Miranda