Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces cuando veo en las postales
un paisaje nevado con muñecos,
mi corazón cabalga entre los flecos
de hielo y luz sobre los ventanales.
Dos títeres reflejan los cristales,
entre la nieve y los ramajes secos,
pero la savia anida en nudos huecos
e invita con su aroma a los zorzales.
Acaso nos reuniera algún prodigio
vivificando aquel romance esquivo,
que dejara el color de algún vestigio,
si la ventana en haz de sol furtivo,
aunque el tiempo empañara su prestigio,
fuera el espejo del amor cautivo.