Mural del abandono

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tuve que hallarte lejana, sin más demora,
no tuve tiempo a perdonarme.
Mi alma se alejó de mí, como un barco huracanado,
rápidamente y nunca más volvió sino contigo.
Yo sobreviví a los espacios que a las memorias desalojan
Traté de resolver las noches solas
todo de repente se hizo nada, sin mi alma,
se clavaba una lanza de luz tersa
hasta romper el filtro, que demoraba el abandono.
Oh alma mía, aquella vasta soledad;
el equilibrio centinela, su honda llave desojada,
huiste a oscuras, yo no te miraba
sobre el siempre mar para recuperarme los jardines,
para llenarme de certezas tu lugar de raíces habitadas
derribando los cercos terrenales.
Te esperé en los labios, en lo huraño su congoja
en las horas muertas entre pobladores del olvido,
y viniste llena de espacio, de longitudes insulares
de musgo y de harinas, de semillas cósmicas
como abundando la ciencia, la paz sencilla y dulce
que descansa en el duro espacio que esperaba
su ciclo nunca antes desprendido.
 
Última edición:
parece que la tristeza abarca muy lentamente nuestros sentimientos, besos
Ricardo José Lascano;4834056 dijo:
Tuve que hallarte lejana, sin más demora,
no tuve tiempo a perdonarme.
Mi alma se alejó de mí, como un barco huracanado,
rápidamente y nunca más volvió sino contigo.
Yo sobreviví a los espacios que a las memorias desalojan
Traté de resolver las noches solas
todo de repente se hizo nada, sin mi alma,
se clavaba una lanza de luz tersa
hasta romper el filtro, que demoraba el abandono.
Oh alma mía, aquella vasta soledad…
El equilibrio centinela, su honda llave desojada,
huiste a oscuras, yo no te miraba
sobre el siempre mar para recuperarme los jardines,
para llenarme de certezas tu lugar de raíces habitadas
derribando los cercos terrenales.
Te esperé en los labios, en lo huraño su congoja
en las horas muertas entre pobladores del olvido,
y viniste llena de espacio, de longitudes insulares
de musgo y de harinas, de semillas cósmicas
como abundando la ciencia, la paz sencilla y dulce
que descansa en el duro espacio que esperaba
su ciclo nunca antes desprendido.
 
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Excelente obra que la despliegas con talento
[FONT=&quot]Es muy grato leerte estimado poeta
[FONT=&quot]Un abrazo grande compañero
 
Es un poema maravilloso, Ricardo que sorprende los momentos siempre frescos del abandono y la rotación de un cosmos de grises amanecido en la palabra. El cierre es un inmenso retrato, me hace pensar que aquello que se perdió siempre tendrá sabor a infancia. Toda la admiración para este gramo de eternidad que nos regalas, querido amigo.

Te esperé en los labios, en lo huraño su congoja
en las horas muertas entre pobladores del olvido,
y viniste llena de espacio, de longitudes insulares
de musgo y de harinas, de semillas cósmicas
como abundando la ciencia, la paz sencilla y dulce
que descansa en el duro espacio que esperaba
su ciclo nunca antes desprendido.
 
La melancolía amigo poeta
nunca nos abandona del todo a los poetas, creo que eso es ley de vida
aunque no es del todo malo pues gracias a eso podemos disfrutar
de poemas tan profundos y hermosos como este tuyo.
Un abrazo.
 
Es un poema maravilloso, Ricardo que sorprende los momentos siempre frescos del abandono y la rotación de un cosmos de grises amanecido en la palabra. El cierre es un inmenso retrato, me hace pensar que aquello que se perdió siempre tendrá sabor a infancia. Toda la admiración para este gramo de eternidad que nos regalas, querido amigo. Te esperé en los labios, en lo huraño su congoja en las horas muertas entre pobladores del olvido, y viniste llena de espacio, de longitudes insulares de musgo y de harinas, de semillas cósmicas como abundando la ciencia, la paz sencilla y dulce que descansa en el duro espacio que esperaba su ciclo nunca antes desprendido.
Prisionero es un gran poeta. Gracias por regalarme tu palabra.
 

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