orees19
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ai Qing, uno de los más geniales poetas chinos de los últimos tiempos, supo lo que era vivir bajo un régimen autócrata, como fue el de mao zedong. Siendo miembro del partido comunista desde 1942, en 1957 fue acusado de ser "derechista", exiliado a granjas en el noreste de china y condenado a trabajos forzados durante cinco años, donde perdió la vista por falta de nutrición.
Este poema va para para todos los que viven y conviven en países, ciudades y cualquier forma de organización bajo regímenes despreciables, fuera cual fuere su signo político.
Muralla
Una muralla es como un cuchillo
corta por la mitad la ciudad
media en el este
y media en el oeste.
¿De qué altura es?
¿Qué grosor tiene?
¿Qué longitud?. . .
Incluso si fuera más alta, más gruesa y más larga
no sería ni mucho menos
tan alta, tan gruesa ni tan larga
como la Gran Muralla de China.
Cualquier muralla no es más
que un vestigio de la historia
que a nadie le interesa recordar.
Tres metros de altura no es nada
cincuenta centímetros de ancho tampoco
cuarenta y cinco kilómetros de largo, una minucia;
incluso si fuera mil veces
más alta, más ancha y más larga,
¿podría bloquear
las nubes, el viento, la lluvia o el crepúsculo?
o
¿cómo podría obstruir
las corrientes del agua y el aire?
y
¿Cómo cubrir
millones de paisanos?
¿Quién es más libre que el viento?
¿Quién está más cubierto que el firmamento?
¿Quién espera ser más infinito que el tiempo?
Bonn, 22 de mayo de 1979
Ai Qing (China, Jinhua, Provincia de Zhejiang, 1910-Pekín, 1996)
(Traducción de Alfredo Gómez Gil)
Este poema va para para todos los que viven y conviven en países, ciudades y cualquier forma de organización bajo regímenes despreciables, fuera cual fuere su signo político.
Muralla
Una muralla es como un cuchillo
corta por la mitad la ciudad
media en el este
y media en el oeste.
¿De qué altura es?
¿Qué grosor tiene?
¿Qué longitud?. . .
Incluso si fuera más alta, más gruesa y más larga
no sería ni mucho menos
tan alta, tan gruesa ni tan larga
como la Gran Muralla de China.
Cualquier muralla no es más
que un vestigio de la historia
que a nadie le interesa recordar.
Tres metros de altura no es nada
cincuenta centímetros de ancho tampoco
cuarenta y cinco kilómetros de largo, una minucia;
incluso si fuera mil veces
más alta, más ancha y más larga,
¿podría bloquear
las nubes, el viento, la lluvia o el crepúsculo?
o
¿cómo podría obstruir
las corrientes del agua y el aire?
y
¿Cómo cubrir
millones de paisanos?
¿Quién es más libre que el viento?
¿Quién está más cubierto que el firmamento?
¿Quién espera ser más infinito que el tiempo?
Bonn, 22 de mayo de 1979
Ai Qing (China, Jinhua, Provincia de Zhejiang, 1910-Pekín, 1996)
(Traducción de Alfredo Gómez Gil)