MURCIÉLAGOS
Quizá, es el soplo de viento
en esta noche de otoño
que me mueve el pensamiento
al tiempo en que fui retoño.
Era noche de murciélagos
de lámparas encendidas
y de almas desvalidas
Entre juegos y desvelos
con mis infantiles dedos
imitaba yo sus vuelos.
Entrada la madrugada
me refugiaba en el sueño
de tanto jugar, cansada.
Sabíame protegida
por la lámpara encendida
y la fuerza de mi madre.