Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Senil murió infeliz la madrugada
pensando que era sol y mediodía;
su cuerpo se pudrió tras la agonía
y agónica partió desesperada.
Mortal llegó la aurora desatada
y a luces fulminó la noche fría;
fulgor, la madrugada se hizo día
soñando con volver resucitada.
Dejó el lugar al dios de claridades,
al cielo renovado y redivivo,
al fuego retador de oscuridades
Se fue sin entender bien el motivo,
bramando como mar en tempestades,
gritándole al albor: ¡mañana vivo!
pensando que era sol y mediodía;
su cuerpo se pudrió tras la agonía
y agónica partió desesperada.
Mortal llegó la aurora desatada
y a luces fulminó la noche fría;
fulgor, la madrugada se hizo día
soñando con volver resucitada.
Dejó el lugar al dios de claridades,
al cielo renovado y redivivo,
al fuego retador de oscuridades
Se fue sin entender bien el motivo,
bramando como mar en tempestades,
gritándole al albor: ¡mañana vivo!