José Lucena
Poeta que considera el portal su segunda casa
ECO 1
Señor, señor no soy digno de entrar a tu casa
pero una costilla de marrano bastará para calmarme.
ECO 2
Ella entra, sale, vuelve a entrar, escupe, raya la inocencia.
Se aproxima a mí para ornamentar la mentira.
Ella nunca ha estado ni mi perro ha orinado su vestido.
ECO 3
No debo escribirle a la lluvia; no es mi realidad… una lagrima tiene la suficiente fuerza y humedad para recrear un nuevo mundo.
ECO 4
Aquí, allá, debajo, arriba, en el horizonte vestido de harapos: una abuela abraza su tinaja, José Lucena “El Tocu” masturba la idea de que le ha salido barato a la vida.
Pues se pregunta:- ¿Cuánto costará la vida? ¿Se podrá pagar con almendrones? Él siempre ha guardo en su bolsillo unos cuantos. Siempre ha existido la necedad de llevar algo en los bolsillos.
Algunos pasos se alejan. Dicen que la gente corre y nadie los ha llamado. No llevan almendrones.
ECO 5.
Y usted, mujer mía, de todos, de la brisa…engáñame con menos ternura. En su mundo no existe más nadie que su ego femenino y la sonrisa de menhir.
ECO 6
Paciencia, paciencia. Algún día llegaremos al corazón del siglo XXI. Haremos que se ame.
ECO 7
Creo en ti silencio y en las pocas telarañas que exhibes cuando te desnudas.
ECO 8
Si Venezuela fuera una mujer, una mujer de veras, se llamaría BROM…
Mujer ingeniosa para el desayuno. Cortaría la leña más no la distancia que nos condena y que nunca ha ardido tanto como ahora.
Si Venezuela fuera una mujer, una mujer de veras, tampoco me amaría.
ECO 9
No grites mucho que estoy goteando sobre las palabras que no pronunciaras.
ECO 10
Fui yo, nadie más ha sido, no busquen culpables… no saldré corriendo ni gritaré negando ante una cámara, Facebook o wasat lo que es evidente.
Fui yo, nadie más ha sido. No busquen culpables. Tengo mucha hambre para estar construyendo argumentos.
ECO 11
Tranquilo señor político. Mi voto será suyo y los almendrones también.
Señor, señor no soy digno de entrar a tu casa
pero una costilla de marrano bastará para calmarme.
ECO 2
Ella entra, sale, vuelve a entrar, escupe, raya la inocencia.
Se aproxima a mí para ornamentar la mentira.
Ella nunca ha estado ni mi perro ha orinado su vestido.
ECO 3
No debo escribirle a la lluvia; no es mi realidad… una lagrima tiene la suficiente fuerza y humedad para recrear un nuevo mundo.
ECO 4
Aquí, allá, debajo, arriba, en el horizonte vestido de harapos: una abuela abraza su tinaja, José Lucena “El Tocu” masturba la idea de que le ha salido barato a la vida.
Pues se pregunta:- ¿Cuánto costará la vida? ¿Se podrá pagar con almendrones? Él siempre ha guardo en su bolsillo unos cuantos. Siempre ha existido la necedad de llevar algo en los bolsillos.
Algunos pasos se alejan. Dicen que la gente corre y nadie los ha llamado. No llevan almendrones.
ECO 5.
Y usted, mujer mía, de todos, de la brisa…engáñame con menos ternura. En su mundo no existe más nadie que su ego femenino y la sonrisa de menhir.
ECO 6
Paciencia, paciencia. Algún día llegaremos al corazón del siglo XXI. Haremos que se ame.
ECO 7
Creo en ti silencio y en las pocas telarañas que exhibes cuando te desnudas.
ECO 8
Si Venezuela fuera una mujer, una mujer de veras, se llamaría BROM…
Mujer ingeniosa para el desayuno. Cortaría la leña más no la distancia que nos condena y que nunca ha ardido tanto como ahora.
Si Venezuela fuera una mujer, una mujer de veras, tampoco me amaría.
ECO 9
No grites mucho que estoy goteando sobre las palabras que no pronunciaras.
ECO 10
Fui yo, nadie más ha sido, no busquen culpables… no saldré corriendo ni gritaré negando ante una cámara, Facebook o wasat lo que es evidente.
Fui yo, nadie más ha sido. No busquen culpables. Tengo mucha hambre para estar construyendo argumentos.
ECO 11
Tranquilo señor político. Mi voto será suyo y los almendrones también.