Tibiamente me acerco
hasta tus costas.
Temeroso
del resto de mis días.
Mis pasos no dan pie,
si no te huelo, y es triste
resignarse a la utopía.
Angostas de segundos,
las distancias,
me dejan a un diluvio
del destierro.
Ha crecido un gran río
entre nosotros,
y el olvido sigue siendo
una afrenta
que destruye los pasos
que me forjan.
Me hundo en la aventura
que me cura,
que estremece la piel
de los recuerdos.
La ausencia
es un papel ebrio de tinta,
derramado en silencios
y desvelos.
La esencia del retorno
me reclama.
Ya subo
las barrancas de tu orilla,
ansioso
de un abrazo que nos funda.
Y otra vez es un muro
tu mirada.
hasta tus costas.
Temeroso
del resto de mis días.
Mis pasos no dan pie,
si no te huelo, y es triste
resignarse a la utopía.
Angostas de segundos,
las distancias,
me dejan a un diluvio
del destierro.
Ha crecido un gran río
entre nosotros,
y el olvido sigue siendo
una afrenta
que destruye los pasos
que me forjan.
Me hundo en la aventura
que me cura,
que estremece la piel
de los recuerdos.
La ausencia
es un papel ebrio de tinta,
derramado en silencios
y desvelos.
La esencia del retorno
me reclama.
Ya subo
las barrancas de tu orilla,
ansioso
de un abrazo que nos funda.
Y otra vez es un muro
tu mirada.