G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Escribe el poeta sus versos
sobre muros de olvido,
para recordar a los muertos
y azuzar a los vivos.
Allí, su letra, espina y beso,
donde mismo fue herido.
Cambia la prosa de las horas
por son, cadencia y ritmo,
porque letanías agotan
y en la danza va el giro.
Transmuta lo que nos ahoga
y lo eleva a suspiro.
El cielo y la tierra lo añoran.
Lo veneran los ríos.
También esa luna llorona
que señala los ciclos.
Algo impregna al viejo poeta
que es amado y querido.
G.S.A.