vronte
Poeta infiel al portal
Estimad@ Amig@:
Construimos muros para mantener cosas lejos de nosotros, para protegernos a nosotros mismos. El matrimonio es una de esas murallas, si funciona; es una barrera que se interpone entre nosotros y ellos. Una hermosa coraza hermética digna de ser admirada o temida. No obstante, este muro funciona, obviamente, en ambas direcciones. No solamente evita que las cosas salgan sino que también previene que las cosas entren.
Si quieres convertir un palacio en una prisión todo lo que debes hacer es bloquear las puertas. La soledad de los esposos, solo ellos dos y nadie más; atados el uno al otro para siempre. Afortunados.
Con el tiempo la barrera no se percibe, se la da por sentada -como el aire-. No se enfocan en ello, no piensan en ello… lo olvidan. Así en múltiples ocasiones, esta inflexible y estática estructura de hierro comienza a oxidarse progresivamente expeliendo un aroma asfixiante… volviendo los muros endebles e inestables. De pronto, se fracturan; y todo lo que queda del amor que un día lo construyó… es el odio.
Si quieres convertir un palacio en una prisión todo lo que debes hacer es bloquear las puertas. La soledad de los esposos, solo ellos dos y nadie más; atados el uno al otro para siempre. Afortunados.
Con el tiempo la barrera no se percibe, se la da por sentada -como el aire-. No se enfocan en ello, no piensan en ello… lo olvidan. Así en múltiples ocasiones, esta inflexible y estática estructura de hierro comienza a oxidarse progresivamente expeliendo un aroma asfixiante… volviendo los muros endebles e inestables. De pronto, se fracturan; y todo lo que queda del amor que un día lo construyó… es el odio.
Sinceramente vuestro.
Vrnt.
Vrnt.