cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
La musa de arrabales que se conserva casta
anda entre condenados a departir versares.
Unos intoxicados en sus tantos pesares
algunos otoñales a los que nada basta.
Deambula entre mesas sirviendo las bebidas
mostrando una sonrisa que a fuerza de llevarla,
se consume deprisa por precisar portarla
con los tragos y fresas de vagos reyes midas.
Al vivir de propinas deja morir sus sueños
de playas y palmeras lejanas de su vera.
Las monedas primeras la queman como cera
hastiada de doctrinas y sonidos fuereños.
La musa de arrabales odia magra clientela
pero sueña con uno que destapa sus poros.
Acaso él o ninguno de los presentes moros
derramará las sales arrancando su tela.
anda entre condenados a departir versares.
Unos intoxicados en sus tantos pesares
algunos otoñales a los que nada basta.
Deambula entre mesas sirviendo las bebidas
mostrando una sonrisa que a fuerza de llevarla,
se consume deprisa por precisar portarla
con los tragos y fresas de vagos reyes midas.
Al vivir de propinas deja morir sus sueños
de playas y palmeras lejanas de su vera.
Las monedas primeras la queman como cera
hastiada de doctrinas y sonidos fuereños.
La musa de arrabales odia magra clientela
pero sueña con uno que destapa sus poros.
Acaso él o ninguno de los presentes moros
derramará las sales arrancando su tela.
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