Raúl Castillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Musa
Te reconozco entre los dedos, grillos
en concierto, cual rieles del tranvía.
En la terraza, ensombrerada, urbana,
de un café sanjuanero, junto a ubres
flacas, soles ya muertos que has bebido;
con el estiércol del silencio vano,
lamiéndome la enjuta sombra; lágrimas,
de una vereda seca, y sin abrigo.
¿Me reconoces?, sangrante, en tus fauces,
las manos en tu espada celestial,
flanqueado por fantasmas ancestrales.
Soy la calle que guía a la techumbre
de un papel que amordaza en tus cadenas,
el eco de tu nombre acompasado
que busca -en las ojeras de la noche-
parirte en el pulmón de una poesía.
Raúl Castillo Soto
5 de julio de 2010
Te reconozco entre los dedos, grillos
en concierto, cual rieles del tranvía.
En la terraza, ensombrerada, urbana,
de un café sanjuanero, junto a ubres
flacas, soles ya muertos que has bebido;
con el estiércol del silencio vano,
lamiéndome la enjuta sombra; lágrimas,
de una vereda seca, y sin abrigo.
¿Me reconoces?, sangrante, en tus fauces,
las manos en tu espada celestial,
flanqueado por fantasmas ancestrales.
Soy la calle que guía a la techumbre
de un papel que amordaza en tus cadenas,
el eco de tu nombre acompasado
que busca -en las ojeras de la noche-
parirte en el pulmón de una poesía.
Raúl Castillo Soto
5 de julio de 2010
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